textes et vignettes

 

  Aquí están las viñetas de los objetos y de las fotografías, así como todos los textos de esta unidad temática. Si desea, puede imprimirlos.

Museo Arqueologico Rafael Larco Herrera

El patrimonio que surge de las grandes civilizaciones precolombinas forma parte integral de las identidades latinoamericanas actuales. La cultura mochica particularmente (costa norte de Perú, siglo I al VIII dJC) tiene gran importancia en la historia de Perú. La arqueología ha permitido documentar un buen número de costumbres mochicas – la ceremonia del sacrificio, por ejemplo.

Gracias a la iconografía mochica y a los vestigios descubiertos por los arqueólogos, es posible afirmar que el centro de la liturgia propia de la civilización mochica residía en una compleja ceremonia que consistía en sacrificar a los guerreros derrotados en el campo de batalla. Esta «ceremonia del sacrificio» culminaba con la ejecución ritual de los prisioneros cuya sangre, vertida en una copa ceremonial, era ofrecida a una divinidad.

La ceremonia comenzaba con un combate ritual en el que se enfrentaban guerreros ricamente ataviados y armados con mazas de madera o metal, lanzas, escudos y hondas. Su elegante vestimenta deja suponer que pertenecían a la nobleza mochica.

El combate ritual en sí consistía en el enfrentamiento de dos guerreros y terminaba cuando uno de los adversarios derrotaba o capturaba al otro. Los guerreros luchaban cuerpo a cuerpo golpeándose con una maza hasta que uno de ellos perdía su tocado dejando ver su cabellera. De hecho, el objetivo del combate no era ver morir a los guerreros en el combate sino capturarlos.

Los guerreros vencidos se convertían en prisioneros. Eran despojados de su ropa, se les ataban las manos en la espalda y se les ponía una cuerda alrededor del cuello. Después, los prisioneros eran llevados ante guerreros de alto rango para celebrar la ceremonia del sacrificio.

Una de las obras en las que los artistas mochicas ilustraron con lujo de detalles las etapas de la ceremonia se denomina «Pieza Larco». En la parte inferior está pintado el sacrificio de dos prisioneros y a la derecha figuran dos prisioneros desnudos con las manos atadas en la espalda. Dos personas los decapitan. Al lado del prisionero de la izquierda se ven unos puntos rojos representando la sangre que escurre de la herida. La sangre es recolectada en vasijas sencillas y después vertida en copas de base larga como la que sostiene el personaje principal en la parte superior de la escena. La sangre de los prisioneros, jóvenes guerreros del mismo origen étnico que los vencedores, simbolizaba manifiestamente la vida y la fecundidad para los mochicas. En la parte superior de la pieza, aparecen cuatro personajes con atuendos magníficos (divinidades del panteón mochica y sacerdotes responsables de los cultos). Es evidente que el del extremo izquierdo pertenece al rango más alto de la jerarquía; él recibe la copa con la sangre de los prisioneros. Las dos figuras del centro, uno con cabeza, alas, cola y garras de pájaro, y el otro que representa a una mujer con espaldera, el cabello trenzadoy un tocado elaborado, ofrecen al personaje principal la copa con sangre. El último personaje de la escena también es una personalidad de alto rango. Al parecer, la ofrenda de la sangre constituía el punto culminante de la ceremonia. Probablemente los prisioneros eran ejecutados en ese momento.

Ulla Holmquist, curador, Pontificia Universidad Católica del Perú, Museo Arqueológico Rafael Larco Herrera, Lima (Perú)

Luis Jaime Castillo, curador, Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima (Perú)

Juan Pablo Murrugarra, fotógrafo

Todos los objetos pertenecen a la colección del Museo Arqueológico Rafael Larco Herrera.